En turismo, lo normal es ver maletas, pulseras de hotel y reservaciones. Lo que no se ve (pero pesa) son los flujos de dinero: anticipos, reembolsos, pagos en efectivo, comisiones a terceros, clientes extranjeros y operaciones “a prisa” que ocurren cuando el huésped ya está con un pie en el aeropuerto.
Ese cóctel hace que el sector turístico sea especialmente atractivo para fraude y lavado de dinero. Y, en ciertos modelos de negocio —por ejemplo, tiempos compartidos o esquemas de uso o goce de inmuebles— también puede activar obligaciones directas bajo la LFPIORPI (Actividades Vulnerables).
El “caso” que se repite en playas (y por qué importa para PLD)
En febrero de 2026, diversos medios reportaron cómo operan redes de fraude alrededor de tiempos compartidos (resorts, bases de datos de clientes, promesas de venta/traspaso, cobros por “gestorías”, etc.). Más allá del escándalo, hay un patrón útil para compliance: operaciones con alto volumen, víctimas extranjeras, intermediarios y pagos fragmentados.
Aunque fraude ≠ lavado automáticamente, en la práctica comparten “señales”:
pagos a cuentas de terceros sin relación clara
presión por cerrar “hoy”
reembolsos “creativos” (a otra cuenta, a otra persona, por montos distintos)
uso intensivo de efectivo o instrumentos sustitutos
clientes que no quieren dejar rastro documental
En turismo, lo difícil no es detectar una señal, sino conectar diez señales dispersas en reservaciones, contratos, cobros, CRM y facturación.
¿Dónde entra la LFPIORPI en turismo?
La ley no dice “turismo” como tal, pero sí incluye supuestos que aparecen muchísimo en destinos turísticos. El ejemplo más directo:
Derechos personales de uso o goce de bienes inmuebles
Cuando una empresa constituye derechos de uso o goce (modelo típico de tiempos compartidos / membresías de ocupación / clubes vacacionales), la fracción correspondiente del artículo 17 puede aplicar y, según montos, exigir identificación y avisos.
Y si eres sujeto obligado, tus herramientas “operativas” pasan a ser parte del control PLD: cómo identificas, cómo integras expediente, cómo resguardas información y cómo presentas avisos en el portal.
Por qué un software PLD marca la diferencia en turismo (más que en otros giros)
1) Porque turismo es “multi-canal” por naturaleza
venta en sitio (front desk)
call center
agencias y mayoristas
plataformas / afiliados
pagos internacionales
Un software PLD ayuda a unificar el rompecabezas: la misma persona puede aparecer como cliente, beneficiario, referido, tarjetahabiente, tercero que recibe reembolso… y si no lo conectas, el riesgo se te va.
2) Porque el problema típico no es mala fe: es caos
En auditorías y visitas, lo que más truena no es “no quisimos”, sino:
expedientes incompletos
documentos vencidos
umbrales mal calculados (por UMA, por mensualidad, por operación)
avisos extemporáneos
información dispersa (Excel + correo + CRM + carpetas)
Un buen software te obliga a estandarizar: campos, evidencias, trazabilidad y alertas.
3) Porque reembolsos y cancelaciones son un paraíso para la simulación
El turismo vive de reembolsos. Y justo ahí aparecen riesgos:
devoluciones a cuentas distintas
“split payments” (pago fraccionado)
cambios de titularidad
chargebacks
pagos por terceros “porque mi primo me lo compró”
Un motor de reglas/alertas puede marcar patrones: reembolsos recurrentes, cambios de beneficiario, operaciones “en espejo”, etc.
4) Porque si sí eres Actividad Vulnerable, el costo del error sube
Si te aplica LFPIORPI, necesitas operar con disciplina: identificación, integración de información, resguardo y presentación de avisos en el portal correspondiente.
Hacer esto “a mano” en un giro de alta rotación es pedirle al equipo que nunca se equivoque… en temporada alta.
Checklist práctico: señales que un software PLD debería cubrir en turismo
Identificación & perfilamiento (KYC/KYP)
captura guiada (evita campos vacíos)
validación documental y vigencias
clasificación por tipo de cliente (nacional/extranjero, corporativo, intermediario)
Screening y banderas
listas y coincidencias (con gestión de homonimias)
PEPs y relacionados (si tu política lo requiere)
“adverse media” cuando el riesgo lo amerita
Monitoreo operativo
alertas por umbrales y fraccionamiento
patrones de reembolso/cancelación
pagos de terceros y beneficiarios cambiantes
operaciones repetidas con los mismos datos de contacto
Evidencia y auditoría
bitácora de decisiones (quién aprobó, por qué)
resguardo centralizado y exportable
expediente único por cliente/operación
Cumplimiento LFPIORPI (si aplica)
control de umbrales vinculados a UMA y reglas internas
generación ordenada de información para avisos y soportes
calendarios/alertas de plazos y “pendientes”
“Ok, ¿y Artu AI dónde entra?”
En turismo, lo valioso no es tener otro sistema, sino tener un flujo que conecte ventas–operación–cumplimiento sin fricción. Herramientas como Artu AI suelen aportar justo eso: automatizar el armado de expediente, estandarizar la información y encender alertas cuando el riesgo sube o cuando un caso ya requiere atención del oficial de cumplimiento (sin convertir cada reservación en un trámite eterno).
La meta es simple: que el equipo atienda huéspedes, y que el compliance se atienda con procesos, no con heroicidades.
Cierre: turismo crece… y el riesgo también
El sector turístico se mueve rápido; el dinero también. Si tu operación toca esquemas tipo uso o goce de inmuebles (p. ej., tiempos compartidos), o si simplemente manejas volúmenes altos, clientes extranjeros y reembolsos frecuentes, un software PLD deja de ser “nice to have” y se vuelve control operativo básico.
Porque en turismo, la reputación se puede perder en un fin de semana… y reconstruir puede tomar años.
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