Si alguna vez buscaste “PLD + comercializadora”, probablemente te topaste con el mismo problema que enfrentan muchas empresas de importación, mayoreo y distribución: “Yo solo compro y vendo mercancía… ¿por qué me debería preocupar por lavado de dinero?”
La respuesta corta es: porque muchas comercializadoras, sin querer, se convierten en el puente perfecto para mover valor (mercancía, pagos, anticipos, devoluciones, consignaciones) entre múltiples partes. Y si además realizas una Actividad Vulnerable (o caes en ciertos supuestos por el tipo de bien/servicio, montos y forma de pago), la LFPIORPI ya no es “opcional”: te toca cumplir.
A continuación tienes una guía práctica, pensada por sector dentro del mundo “comercializadoras” (mayoreo, importación/exportación, distribución y trading), con ejemplos reales del día a día.
1) Primer filtro: ¿mi comercializadora realiza una “Actividad Vulnerable”?
La LFPIORPI no aplica “por ser comercializadora” en abstracto: aplica si realizas alguna Actividad Vulnerable (las listadas en la ley y reglas) por el tipo de operación, bien o servicio y, en muchos casos, por montos. El SAT lo explica así: son actividades lícitas que, por su naturaleza, pueden usarse para operaciones con recursos ilícitos.
Qué hacer hoy (sin adivinar):
Revisa tu catálogo real de productos/servicios y compáralo contra “Actividades Vulnerables”.
Si sí realizas una, deberás darte de alta y registrarte en el portal PLD (SPPLD) antes de presentar tu primer aviso.
Tip de vida real: muchas comercializadoras fallan aquí porque “solo una línea de producto” o “solo un tipo de operación” es vulnerable… y la empresa no lo detecta hasta la primera visita o requerimiento.
2) “Cómo cumplir” por tipo de comercializadora (lo que cambia por sector)
A) Comercializadora mayorista B2B (provee a negocios)
Riesgo típico: pagos de terceros (“paga el primo”), triangulación comercial, clientes recién creados, compras atípicas con urgencia.
Checklist mínimo LFPIORPI:
Expediente de identificación del cliente/usuario (y cotejo de documentos).
Identificar Beneficiario Controlador cuando aplique.
Monitoreo básico de señales de alerta (cambios bruscos de volumen, pagos fragmentados, terceros no relacionados).
Conservación de información/documentación por el periodo aplicable.
El SAT incluso tiene criterios y preguntas frecuentes muy concretas sobre qué integrar en el expediente y cómo manejar documentación.
B) Comercializadora importadora/exportadora (comercio exterior)
Riesgo típico: sobre/infra-facturación, proveedores “fantasma”, rutas ilógicas, mercancía que no corresponde al giro del cliente, pagos desde jurisdicciones o cuentas sin lógica comercial.
Qué se vuelve crítico en cumplimiento:
“Conocimiento del cliente” no solo documental: lógica comercial (¿por qué compra eso?, ¿cómo lo revende?, ¿capacidad económica?).
Evidencia de origen y destino del pago (y consistencia con contratos/pedidos).
Alertas por discrepancias: factura vs. embarque vs. pago.
Aunque LFPIORPI es el marco, lo que te salva en la práctica es que el expediente y la trazabilidad cuenten una historia coherente.
C) Comercializadora con canal digital / marketplace / ventas remotas
Riesgo típico: identidad no verificada, compras repetidas con múltiples cuentas, devoluciones como método para “blanquear” origen de fondos, cuentas mule.
En qué enfocarte:
Procedimiento de identificación digital con trazabilidad.
Reglas para “banderas rojas” (múltiples cuentas, direcciones repetidas, teléfonos reciclados).
Evidencia de validaciones y decisiones (por qué aceptaste/rechazaste).
D) Comercializadora con operaciones de alto efectivo (o clientes que insisten en efectivo)
Riesgo típico: pagos en efectivo, pagos fraccionados, urgencia por cerrar “hoy”, resistencia a entregar información.
Aquí tu defensa es doble:
Umbrales y avisos cuando corresponda (según la actividad vulnerable aplicable).
Política interna clara: si el cliente se niega a proporcionar info necesaria, abstenerte de realizar la operación (recomendación expresa del SAT).
3) Pasos prácticos para cumplir (en orden, para no ahogarte)
Paso 1: Alta y registro (si realizas Actividad Vulnerable)
El propio SAT/SPPLD es claro: quienes realicen Actividades Vulnerables pueden hacer alta/registro y presentar avisos por el sistema electrónico.
Paso 2: Expedir y operar con expediente único
Define tu “expediente mínimo” por tipo de cliente (persona física/moral) y asegúrate de que sea legible, cotejado y consistente.
Paso 3: Matriz de riesgo sencilla (pero usable)
No necesitas un documento de 80 páginas: necesitas criterios claros para segmentar:
cliente,
producto,
canal,
geografía,
forma de pago.
Paso 4: Umbrales + avisos + evidencias
Tu equipo debe saber:
cuándo se “dispara” un aviso por monto/operación,
quién lo prepara,
quién lo firma,
qué evidencia se guarda.
El SAT mantiene secciones específicas de umbrales y obligaciones para guiar este punto.
Paso 5: Documentación y conservación
Lo que no está documentado, en una revisión, “no existe”. Y el costo de improvisar evidencia después suele ser el más alto.
4) Mini-historia (demasiado común) en comercializadoras
Una comercializadora de electrónicos (B2B) recibe un pedido inusualmente grande de un “nuevo cliente”. Todo bien… hasta que:
el pago llega desde 3 cuentas distintas,
el comprador pide facturar a una razón social, pero entregar a otra,
quiere recoger “con fletero propio” y sin documentación completa.
Esto no prueba un delito, pero sí grita: riesgo. En un esquema sano, el flujo sería:
expediente completo + beneficiario controlador (si aplica),
validación de lógica comercial,
decisión documentada (aceptar con controles / rechazar / escalar).
Ese “escalamiento” es donde muchas comercializadoras se traban… porque hacerlo en Excel y carpetas se vuelve imposible cuando creces.
5) ¿Dónde entra un software (sin volverse “más burocracia”)?
Cuando ya tienes más de:
30–50 clientes activos al mes,
múltiples sucursales/canales,
o varias líneas de producto con reglas distintas,
lo que más duele es:
expedientes incompletos,
seguimiento de umbrales,
evidencias dispersas,
y reportes que dependen de “la persona que sabe”.
Ahí herramientas como Artu AI suelen ayudar sin hacer ruido: centralizando expedientes, checklist por sector, alertas internas y bitácoras (quién revisó qué y cuándo), para que el cumplimiento deje de vivir en “carpetas y memoria” y se vuelva un proceso repetible.
Cierre: la frase que debería guiar a toda comercializadora
Cumplir LFPIORPI no es “tener avisos”; es poder explicar tu operación sin contradicciones.
Y en comercializadoras, esa explicación se construye con: expediente + lógica comercial + trazabilidad + control de pagos.
NEVER MISS A THING!
Subscribe and get freshly baked articles. Join the community!
Join the newsletter to receive the latest updates in your inbox.




